La llama permanece…

La oscuridad de la noche
llegó tan rápido como se fue,
del blanco iluminador
se transformó en negro alquitrán.
Y las nubes oscurecieron el cielo,
y las estrellas se apagaron tan veloces
como el relámpago retumbó en la noche.

Las luces dejaron de iluminar,
y las ventanas se cerraron a cal y canto.
Y el corazón se heló hasta que se rompió.

Pero solo una llama permaneció encendida,
la llama del amor.

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